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Cultura del Pueblo Guanche

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Re: Cultura del Pueblo Guanche

Mensaje por Neloky el Sáb 23 Ago 2014, 20:56


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Re: Cultura del Pueblo Guanche

Mensaje por Neloky el Sáb 23 Ago 2014, 20:57

UNA MEZCLA DE CULTURAS ANTIGÜAS

Aunque ésta es una cuestión confusa y opinable, se cree que, salvo en Tenerife y La Gomera, donde se mantuvo la cultura más antigua, el resto de las islas se vio influenciada por diferentes pueblos y sus correspondientes culturas, fundamentalmente por inmigraciones de la zona del Magreb y del Sáhara:

-Cultura de sustrato: característico del primer pueblo poblador (pastoreo, vivienda y enterramiento en cuevas, molinos de piedra, cerámica casi lisa, etc). La fecha de llegada se ha señalado entre el 2500 y el 1000 aC, y llegó a todas las islas. Se plantea que estaría formada por diferentes tribus con ciertas diferencias que se fueron mezclando en distintos tiempos. Si, por ejemplo, en La Gomera no se encuentra ninguna prueba de momificación de los cadáveres, en Tenerife y Gran Canaria sí...

-Elementos culturales saharianos: (cierta cerámica palmera, placas ovales de concha en Fuerteventura, morteros en Gran Canaria, etc). Se sabe que estas influencias son posteriores a la cultura de sustrato porque no se dan en Tenerife y La Gomera.

-Cultura de los ídolos: una corriente que influyó en las islas de Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y El Hierro, siendo Gran Canaria el gran centro receptivo, en la costa norte y este. El tipo de ídolos presenta influencias del neolítico mediterráneo y se encuentran coincidencias con el continente africano.

-Elementos culturales atlántico-europeos: hay una serie de datos en la isla de La Palma que hacen sospechar esa relación con culturas de la Edad de Bronce del occidente europeo. Los grabados en forma de espiral, los "bastones curvos", algún tipo de cerámica y otras costumbres parecen tener relación con tribus de Irlanda y Escocia.

-Cultura de los túmulos y las casas: entre el siglo VI y IX dC aparecen estas culturas en Gran Canaria, según la prueba del carbono 14. Se supone que llegaron huyendo del continente a causa de la invasión de los árabes. Destacan los enterramientos en túmulos de piedra y la construcción de casas. En la actualidad se confirma la pervivencia del tipo racial de esta cultura en la zona NO de la isla (San Nicolás, Agaete...) que se destaca por presentar un tipo africano más moreno, nariz ancha y labios gruesos sin llegar a ser un tipo racial negroide.

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Re: Cultura del Pueblo Guanche

Mensaje por Neloky el Sáb 23 Ago 2014, 21:02

Me gusta la música que habla sobre los guanches. Es una buena forma de transmitir su historia, sus hazañas, su forma de ser... 
La letra de esta canción es un poema de Carlos Pinto Grote, poeta, escritor y médico canario nacido en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) el 10 de octubre de 1923.



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Re: Cultura del Pueblo Guanche

Mensaje por Neloky el Sáb 23 Ago 2014, 21:05

¿COMERCIABAN LOS ABORÍGENES?

Los antiguos pobladores de Canarias, no usaban la moneda, sino que intercambiaron bienes y servicios directamente por medio del trueque. Por ejemplo, se cambiaba una cabra por una cantidad determinada de grano. Existieron mecanismos para asegurar la circulación y acceso de todos a productos que sólo existían en lugares concretos, como ocurría con la obsidiana de Tenerife, concentrada mayormente en el menceyato de Icode y en Las Cañadas del Teide, pero que se distribuía por igual al resto de la isla.

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Re: Cultura del Pueblo Guanche

Mensaje por Neloky el Sáb 06 Sep 2014, 16:25

Canarias. Origen de los antiguos pobladores:
Herbert Wendt. Empezó en Babel:



[...] Las islas Canarias eran conocidas por los fenicios y los cartagineses. Sin embargo, en las fuentes fenicias no se habla de los aborígenes de las islas, si no es para afirmar que los descubridores cometieron toda clase de atrocidades contra los primitivos guanches. Los navegantes cartagineses conocían las más diversas razas humanas: gente del Próximo Oriente, camitas, griegos, celtas, antiguos iberos y gran número de razas negras; y, por consiguiente, no debieron de sorprenderse mucho al encontrar a un pueblo rubio, de ojos azules, habitante de las cavernas y viviendo todavía en la Edad de Piedra. Es curioso que no se pueda reconstruir cuándo y quién redescubrió a los canarios. Se habla de los árabes, de los portugueses, de los españoles y de los genoveses; parece que en 1335 llegó a Lisboa un barco con guanches prisioneros. Y de una expedición del año 1341 nos han llegado algunos detalles algo más precisos: dos naves, fletadas por el rey de Portugal y con tripulación florentina, genovesa y española, alcanzaron las islas en el mes de julio del citado año bajo el mando del genovés Niccoloso da Recco y del florentino Angiolino del Teggihia de Corbizzi; permanecieron allí durante cinco meses y, a su regreso a Lisboa, traían tantas cosas interesantes que nada menos que el propio Boccaccio tomó la pluma para escribir un retrato de los guanches, basándose en los datos que, por carta, le había dado da Recco. Según nos dice Boccaccio, las islas Canarias "eran unas tierras rocosas sin ninguna clase de cultivo, pero ricas en cabras y otros animales y llenas de hombres y mujeres desnudos, que por sus costumbres se parecían a los salvajes algunos de ellos parecían gobernar a los demás y se vestían con pieles de cabras, teñidas con azafrán y tintes rojos. Desde lejos, estas pieles parecían muy finas y delicadas y estaban cosidas cuidadosamente con hilos de tripas de animal. Por lo que se desprende de sus ademanes, estos salvajes tienen un soberano, al que muestran gran respeto y obediencia. Su lenguaje es muy suave, su modo de hablar animado y precipitado como el italiano. Cuatro de ellos fueron retenidos a bordo; éstos son los que llegaron a Lisboa". Boccaccio planteó ya el problema que había de ocupar más tarde a todos cuantos estudiaron a los guanches, es decir, ¿cómo es posible que allí, en las islas Canarias, hubiera, al lado de los trogloditas, unas gentes de cultura evidentemente superior, que "vivían en casitas con jardines con muchas higueras y palmeras, y berzas y otras verduras"? Pero estos guanches más civilizados de las islas orientales también iban desnudos, salvo un pequeño taparrabos. En cambio, cultivaban el trigo y el mijo, vivían en ciudades y poblados, tenían reyes, sacerdotes y una casta noble, adoraban una divinidad femenina y embalsamaban ceremoniosamente a sus muertos. Ambos grupos, los trogloditas salvajes y los agricultores civilizados, eran rubios, de ojos azules, y de estatura muy alta, como los individuos de más pura raza germánica. En los años que siguieron, las islas Canarias fueron el lugar predilecto donde los navegantes de las distintas naciones fueron a cazar esclavos: se cazaba a los desgraciados rubios desnudos y se les vendía a los mercaderes y grandes señores del norte de Africa que los querían comprar. Eso duró hasta que, en 1402, el noble normando Bethencourt concibió la humanitaria idea de colonizar las islas Canarias con emigrantes franceses y domesticar a los guanches, vestirlos y convertirles al cristianismo. Lo logró, en efecto -aunque teniendo que emplear algunas medidas radicales- con los habitantes de la isla de Lanzarote. Pero los guanches de las demás islas no se mostraron dispuestos a trocar su paradisíaca desnudez por la civilización del señor de Bethencourt, lo cual dio lugar a sangrientas luchas, en el curso de las cuales los guanches bautizados de Lanzarote conquistaron dos islas más para el noble normando. Pero los conquistadores no se atrevieron a acercarse a las grandes islas con su sociedad rigurosamente organizada en castas. Un año más tarde Bethencourt volvió a las Canarias acompañado de un obispo y de un grupo de normandos aventureros; allí fue recibido con grandes aullidos de alegría por parte de los guanches bautizados y con pedradas por parte de los no bautizados. Dos sacerdotes de los que le acompañaban, Piere Bontier y Jean Leverrier, estudiaron la vida de los indígenas y añadieron una serie de sabrosos detalles a la descripción de Boccaccio. Según ellos, los grupos de guanches primitivos vivían en comunidad matriarcal, se alimentaban de raíces y leche de cabra y, como armas, empleaban piedras y picas de madera aguzadas; esos trogloditas trpaban por las montañas con la misma facilidad que las cabras y eran tan buenos corredores que podían cazar una liebre en carrera. Pero la mayor parte de los guanches de las islas mayores de Gran Canaria y Tenerife estaban organizados en diferentes estados; al frente de cada estado guanche había un rey, al que asistía un senado elegido entre los guanches nobles: Un sacerdote cuidaba del culto del dios supremo invisible y de la diosa de la fecundidad, mediaba en procesos legales y dirigía los combates rituales, que entusiasmaban a los guanches. Los indígenas no conocían los metales; tampoco poseían embarcaciones y no podían trasladarse de una isla a otra. Ese fue el motivo de que cada isla tuviese una lengua propia y acabara por no comprender la de las demás. Parece que un día que un español preguntó a varios guanches de la Gran Canaria de dónde procedían, éstos le contestaron: "Dios nos puso en estas islas, nos dejó aquí y luego se olvidó de nosotros". Más tarde se descubrieron en las islas Canarias restos de una antigua cultura megalítica, dibujos rupestres y gran número de inscripciones que no han podido ser descifradas. Pero al llegar aquella época, el destino de los guanches estaba ya fijado. El señor de Bethencourt había abandonado su empresa colonizadora y las Canarias pasaron a manos de los españoles. Pero como aquel extraño pueblo insular se resistía a todo intento de civilización, las tropas españolas de los siglos XV y XVI tuvieron que luchar interminablemente con él hasta su desaparición. El valor que demostraron los guanches en las luchas desesperadas sorprendió incluso a los militares españoles más bregados: en el año 1483, el rey del estado guanche de Telde puso en fuga a los españoles de la Gran Canaria; en Tenerife, unos trogloditas desnudos vencieron, en 1494, a ochocientos soldados bien armados y no se les pudo reducir hasta que se mandó allí una gran escuadra que luchó durante todo un año; y en otras islas, los guanches vencidos se precipitaban desde lo alto de las rocas sagradas para no verse reducidos a cautiverio. Cuando los últimos guanches libres ya habían desaparecido y el resto de la población, después de bautizada, se hubo mezclado con los españoles inmigrados, los normandos y los norteafricanos hasta formar un pueblo mestizo todavía bastante rubio y de tez clara, los etnólogos empezaron a dirigir la mirada a las islas Canarias. Pero ya era tarde, porque de la cultura guanche sólo quedaban muy pocos restos y de la lengua guanche únicamente unos setecientos nombres geográficos y otras trescientas expresiones. De pronto, a los ojos de la ciencia, este pueblo misterioso fue considerado "una raza de valientes y pacíficos pastores, de costumbres moderadas y puras", según explica una descripción hecha en el siglo XIX, "modelo de honradez, lealtad, pundonor, moderación y formalidad", y "trabajadores, compasivos con los ancianos y sumamente hospitalarios". Con lo cual uno se pregunta: ¿por qué los conquistadores europeos se empeñaron en aniquilar tan extraordinarias virtudes para sustituirlas por su código de costumbres? A mediados del siglo XIX aparecieron los primeros especialistas e intentaron desentrañar el secreto de los guanches.


   Teorías de los últimos siglos:
En 1845, el francés Sabin Berthelot recogió todos los vocablos que se conservaban todavía de la lengua guanche, estudió la raza de sangre mestiza de guanche de los insulares y expuso la opinión de que había habido allí dos razas distintas de hombres: un primitivo pueblo aborigen que vivía en las cavernas y otro pueblo de cultura más avanzada que más tarde se superpuso a aquél, pero que cayó también en un absoluto primitivismo. Alexander von Humboldt creía que los guanches eran una raza emparentada con los europeos, que "desde tiempos muy remotos habitaba en las islas Canarias". El inglés James Cowles Prichard, uno de los etnólogos más destacados de mediados del siglo XIX, fue más explícito aún. Prichard era además un psiquiatra, que, como comisario de los manicomios londinenses, analizó agudamente las distintas formas de enfermedades mentales, y escribió precisamente en aquella época una Historia natural del hombre, intentando clasificar a la humanidad no sólo desde el punto de vista del color de la piel, sino teniendo en cuenta las múltiples características físicas dentro de los diversos grupos raciales. Y naturalmente había de interesarle un pueblo que a pesar de haber habitado unas islas del norte de Africa, había sido rubio y de ojos azules como los pueblo germánicos y había vivido en las cavernas como los hombres de la época glacial, cuyos escasos restos acaban de ser descubiertos. La hipótesis que formuló Prichard, era, por lo que hoy sabemos, extraordinariamente justa: Prichard estableció un parentesco entre los guanches y los antiguos bereberesdel norte de Africa, también rubios y de ojos azules, y, por lo tanto, también con los antiguos iberos de la España prehistórica y los vascos de los Pirineos occidentales; calificó a estos pueblos de "razas atlánticas". Esta hipótesis fue aceptada unánimemente por todo el mundo científico. En épocas prehistóricas, unos parientes cultos de los bereberes se embarcaron y, desde el norte de Africa, pasaron a las islas Canarias; "un pueblo muy dotado -según nos dice Oscar Peschel-, que tuvo, en otro tiempo, formas de vida muy elevadas", pero que en las islas Canarias, debido a su aislamiento, decayó paulatinamente al estado de los pueblos salvajes". Los guanches conservaron algunos restos de la antigua cultura "como petrificados en el estado de salvajismo ulterior.

Teorías sobre el origen germano de los guanches:                                  
Pero Prichard y sus adeptos no dejaron de tener quien les replicara. En el año 1873, Franz von Löer, polígrafo y patriota alemán, visitó las islas Canarias por encargo del rey de Baviera Luis II. Su entusiasmo nacionalista queda atestiguado por su obra más importante, que lleva por título de Des deutschen Volkes Bedeutung in der Weltgeschichte "La importancia del pueblo alemán en la historia universal"), aunque se hizo famoso por otros escritos comoAjuste de cuentas con Francia y Estrangulación de la nacionalidad alemana en Hungría. Este hombre miró a los valientes guanches rubios con ojos muy distintos a como los habían mirado los fríos y rigurosos investigadores Berthelot, Humboldt y Prichard. Löher venía del mundo wagneriano de la corte del rey de Baviera y, naturalmente, no pudo sustraerse a la tentación de establecer comparaciones entre las epopeyas de los guanches y la de los germanos. Así fue como se le ocurrió lanzar la audaz y sensacional teoría de que los aborígenes de las islas Canarias habían sido de origen germano. Según Löer, en tiempo de Cartago vivía en las islas Canarias un pueblo bereber que fue aniquilado en gran parte por los cartagineses. En el año 492 d. J.C., el pueblo gemano de los vándalos inundó los países norteafricanos, conquistó Cartago, infligió varias derrotas a los ejércitos y flotas romanas y, finalmente, entre los años 533 y 534 fue vencido por el general romano oriental Belisario y obligado a la asimilación. Pero una gran parte de estos vándalos, declaró Löer, se escaparon del ejército de Belisario y huyeron hacia el sur de Marruecos, donde se transformaron en "bereberes rubios". Y los más valientes se refugiaron en las islas Canarias e impusieron allí su sello a los aborígenes que encontraron. La manera de vivir y de vestir de los guanches, su organización política y legal, son, en opinión de Löer, de origen vándalo, así como su cabello rubio, sus ojos azules, su valor y la lealtad del misterioso pueblo canario. "Hasta la conquista por los españoles -escribió Löer-, los vándalos permanecieron en las islas Canarias completamente aislados; retrocedieron en su nivel de cultura, al perder el uso de los metales, la construcción de embarcaciones y otras cosas por el estilo. Su lengua se anquilosó y su cristianismo se deformó." Löer llegó incluso a explicar el nombre de "guanches" por un transformación de wandches, es decir, "vándalos". Esta teoría está llena de lagunas. En la lengua de los guanches no hay palabras germánicas; en cambio, hay expresiones que recuerdan la lengua de los bereberes. Las construcciones, los sepulcros de momias, los monumentos megalíticos, los cultivos de azadón y los signos de escritura que se han encontrado en las islas Canarias no guardan relación con el centro de Europa, sino con el norte de Africa. Y sobre todo, los restos de edificios, los esqueletos hallados en antiguas capas de tierra y algunos pasajes en las obras de los autores grecorromanos revelan que, ya mucho antes de la invasión de los bárbaros (probablemente ya en el tercer milenio antes de Jesucristo), había guanches en las islas Canarias. No obstante, la tesis del origen germano de los guanches se continúa discutiendo con tal tenacidad incluso en obras que pasan por ser serias, que puede decirse que se trata de un verdadero fanatismo dogmático. Cuando por razones histórico-cronológicas hubo que descartar a los vándalos, los godos y otros pueblos que formaban parte de la invasión de los bárbaros, el prehistoriador germanista Gustav Kossinna lanzó la hipótesis de una "gran ola de pueblos nórdicos" que, según él, había inundado el norte de Africa en el tercer milenio antes de Jesucristo, y que había sembrado de gente rubia las islas Canarias, hipótesis que fue luego recogida por numerosos racistas a pesar de que no existe el menor indicio de esta invasión prehistórica de gentes nórdicas. Y, sin embargo, la solución del misterio es mucho más sencilla y mucho más interesante y sugestiva qu todas las teorías gemanísticas que se han tejido desde Löer hasta Kossinna. En el año 1925, Ernest A. Hooton, uno de los más eminentes antropólogos de América, publicó un estudio bajo el título The ancient inhabitants of the Canary Islands; al mismo tiempo, dedicaron su atención al problema de los guanches el antropólogo alemán Eugen Fischer y otros varios prehistoriadores y etnólogos. Se examinaron momias conservadas y se midieron sus cráneos. "Se trata -escribe Fischer- de rostros de ángulo facial muy abierto, pómulos prominentes y base de la nariz algo hundida, de tipos de huesos bastos y de gran estatura, que se distinguen perfectamente de las razas mediterráneas." Pero los cráneos de los guanches se distinguen también de los dolicocefálicos germanos. Sólo hubo una raza humana que tuviera la misma estructura de cráneo y de huesos de los primitivos habitantes de Canarias y esta raza el la de Crô-Magnon del último período glacial. En realidad los guanches son descendientes del hombre de Crô-Magnon que, desde el punto de vista antropológico, se conservaron casi intactos hasta la época histórica. Gracias a un minucioso trabajo de reconstrucción, los prehistoriadores han podido precisar cómo fueron a parar a las islas Canarias. La raza Crô-Magnon del tercer período glacial, creadora de las pinturas rupestres y de otras obras de arte de la época neolítica del sur de Europa, se trasladó, en las postrimerías del período glacial, a otros ámbitos: al norte de Europa, a Asia y, por el estrecho de Bering a América; se transformó, creó nuevos pueblos y nuevas razas y se constituyó en fuente de la cual arrancan muchos pueblos blancos y atezados. Hubo, en cambio, otros grupos que fluyeron de España a Africa. Y estos cromañonenses africanos conservaron sus primitivas características y, en el paleolítico superior y luego en el neolítico, crearon una cultura muy particular en tierras africanas, la "cultura capsiense". Muelas y piedras de afilar, hachas transversales, anillos de piedra y cepos sepulcrales, puntas de flecha de piedra, huellas de primitiva agricultura e indicios de vida trashumante nos revelan de qué modo vivían en aquella época los hombres capsienses cromañonenses del norte de Africa. Construían monumentos megalíticos, adoraban divinidades femeninas y desarrollaron una sociedad matriarcal. Hijos legítimos de la cultura capsiense fueron los primitivos saharianos, los antiguos libios, los bereberes, los hombres de cabello rubio, ojos azules y rostro casi cuadrado. Los canarios descienden de estos norteafricanos cromañonenses, que llevaron la cultura capsiense a las islas, aunque no le dieron ulterior desarrollo, sino que, a causa de su largo aislamiento, descendieron otra vez al nivel de cultura de los trogloditas, que en otro tiempo habían superado, después de su emigración al terminarse el período glacial europeo. El hecho de que los guanches tengan el cabello rubio y los ojos azules confirma la opinión de los prehistoriadores de que también el hombre de Crô-Magnon del periodo glacial era rubio y tenía los ojos azules. Individuos rubios los hay no sólo entre los europeos y los bereberes, sino también en muchos pueblos asiáticos e incluso entre los polinesios y los indios. Gran parte de los cromañonenses perdieron esta característica en el curso de sus largas migraciones, que dieron lugar a mezclas con otras razas oscuras. En cambio, en la rama nórdica de los indoeuropeos estos rasgos siguieron siendo predominnantes; lo mismo ocurrió entre los guanches incomunicados con el resto del mundo "como si Dios los hubiese olvidado". Si todavía se conservan los aborígenes canarios, la ciencia podría estudiar sobre el terreno el aspecto que tendrían los descendientes de los hombres del período glacial que vivieron el la época del paleolítico superior, observar sus cultos, sus costumbres y las formas de sociedad que desarrollaron. El asesinato racial llevado a cabo contra los guanches sólo tiene un parejo en la historia de la humanidad: la brutal aniquilación de los tasmanos del sur de Australia, pueblo que vivía aún en el grado de cultura del hombre del Neandertal. Y parece una amarga ironía del destino que, al mismo tiempo que Prichard,Humboldt y otros sabios expresaban su profundo sentimiento por la destrucción de los guanches, se cazara todavía a los tasmanos como si fueran animales salvajes y se les deportara a las islas desiertas para que allí murieran de hambre. Todo lo que ha quedado del valiente, misterioso y cien veces discutido pueblo de los guanches, son unos cuantos dibujos descoloridos realizados sobre ardientes rocas, signos misteriosos e indescifrables, unas pocas momias envueltas en piel de cabra y cráneos tipo Crô-Magnon de tosca textura. De vez en vez se descubre todavía un rostro canario, cuadrado y huesudo, que nos mira con los ojos azules bajo una frente coronada de mechones rubios. Y algunos habitantes de las islas Canarias viven hoy como en tiempos remotos, dentro de cavernas y en poblados completamente trogloditas, en forma parecida a como vivían aquellos hombres que el noble normando Bethencourt halló al desembarcar allí. 
(Herbert Wendt, Empezó en Babel, 1960)


     Población prehispánica de las Islas. Antonio Pérez García:
En los últimos años el desarrollo de la investigación arqueológica ha ido aportando la suficiente información sobre la población prehispánica de las Islas como para ir desbancando a las crónicas o a los mitos como principales fuentes históricas para conocer este período. Abordar la prehistoria de Canarias significa conocer tanto el origen de la población prehispánica como las características de su asentamiento y adaptación al medio natural que conforma el espacio geográfico de las distintas islas. Actualmente consideramos que la población aborigen canaria tuvo su origen entre los pueblos bereberes del Norte de África que se van desplazando hacia el sur movidos por dos tipos de circunstancias:

  • En primer lugar, el progresivo proceso de desertización norteafricano que empuja a los pueblos del sur de la cordillera del Atlas a buscar nuevas tierras de cultivo y pastos para sus ganados.

  • En segundo lugar, los restos humanos y de hábitat más antiguos hallados por los arqueólogos en las Islas, se corresponden con un período comprendido entre los siglos I antes de Cristo y I después de Cristo, lo que lleva a los historiadores a pensar en la expansión del «limes» o frontera del Imperio Romano en el Norte de África hacia la cordillera del Atlas sahariano y el rechazo por parte de algunos sectores de la población de la zona a integrarse en dicho Imperio, como causa del desplazamiento de estos pueblos por la costa atlántica norteafricana y su posterior paso a las distintas islas del Archipiélago Canario, pretendiendo encontrar en ellas los medios de vida y sustento que no hallaban en su lugar de origen.


Probablemente, el poblamiento de las Islas se realizaría en diferentes oleadas migratorias, aportando cada una de ellas grupos de pobladores que, con un mismo origen, conformarían diferentes estratos culturales. El bagaje cultural que cada uno de estos grupos de población trae consigo desde África por un lado, junto a la necesidad de generar medios que les permitan adaptarse a las características del nuevo espacio geográfico que presenta cada una de las islas en las que recalan, por otro, van a conformar distintas formas de vida, de organización social y de aprovechamiento de los recursos económicos de los que puedan disponer. De esta forma, los asentamientos aborígenes se producirán, en general, junto a fuentes y manantiales que les aseguren el abastecimiento constante de agua. Dichos asentamientos tomarán la forma de poblados constituidos por edificaciones con una primitiva estructura arquitectónica (por lo general, de planta circular, paredes de piedra y techo vegetal), aunque también nos encontraremos, sobre todo en lugares altos y de difícil relieve, con un hábitat en cuevas tanto naturales como excavadas. La economía practicada por estos pueblos variará de una isla a otra en función de las posibilidades del medio. Así, la de La Palma y Fuerteventura será esencialmente ganadera, la de Gran Canaria fundamentalmente agrícola y, combinando indistintamente la agricultura y el pastoreo, la de Tenerife, La Gomera, El Hierro y Lanzarote. Es pues una economía muy básica, y dirigida al autoconsumo de cada grupo humano, desarrollada con unos medios muy rudimentarios y sujeta de forma constante a las inclemencias climáticas u otros condicionamientos naturales (sequía, agotamiento y limitaciones del suelo agrícola y de pastos, etc.). La cultura material, por otro lado, será muy rudimentaria, siendo la piedra, el barro, la piel de los animales o la madera las principales materias primas. 

Organización social:
En lo que a organización social se refiere, en general, nos encontramos con sociedades más o menos complejas, divididas en estratos o grupos sociales, que se distinguen entre sí por su diferente nivel de riqueza y grado de apropiación de los medios de producción (fundamentalmente la tierra y el ganado). Así pues, constatamos la existencia de una nobleza aborigen tanto en Gran Canaria como en Tenerife, erigida en grupo social dominante, junto a los sectores mayoritarios de la población compuesta por grupos económicamente dependientes de los poseedores de los recursos económicos. En general, parece que existieron formas de jerarquización política según estructuras o formas de gobierno basadas en la monarquía (menceyes en Tenerife, guanartemes en Gran Canaria, o distintos jefes de tribu en las islas más pequeñas). Dichos monarcas ejercen su poder sobre una parte de la isla o bien sobre una isla entera. Así, nos encontraremos un solo jefe de tribu para toda la isla de Lanzarote y lo mismo en El Hierro; Fuerteventura aparecerá dividida en dos reinos, La Gomera en cuatro, La Palma en doce, Gran Canaria en dos y Tenerife en nueve demarcaciones territoriales. Junto a estos monarcas o jefes de tribu estarán los nobles de cada reino, conformando castas privilegiadas tanto a nivel político como religioso, que suelen asesorar a su jefe y, a veces, en determinadas circunstancias, participar en la toma de decisiones de gobierno. En general, la religión de estos pueblos se basaba en el culto a elementos naturales, principalmente al Sol, que favorecían o perjudicaban las condiciones de vida. Poder político y religioso van siempre íntimamente unidos a toda la población (jefes o monarcas incluidos) en disposición de acatar los designios divinos para obtener el favor permanente de los dioses y no provocar su ira atrayendo la desgracia (hambre, enfermedades, etc.) sobre la población. Este va a ser el panorama que se van a encontrar los exploradores, navegantes y conquistadores europeos que a partir de la Baja Edad Media llegan a las costas canarias iniciándose un proceso histórico que culminará con la integración del Archipiélago en el reino de Castilla a finales del siglo XV. (Antonio Pérez García)

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Re: Cultura del Pueblo Guanche

Mensaje por Neloky el Vie 19 Sep 2014, 21:20

Aparecen una pintadera y dos idolillos en Cueva Pintada (Gran Canaria)

  • Publicado por Guillermo Caso de los Cobos






Foto: ïdolo




Las piezas han aparecido en el marco de la segunda fase, que arrancaba en agosto, de la excavación arqueológica que se había iniciado el pasado noviembre en dos de las estructuras del mencionado enclave (la 12 y la 53). Esta intervención iniciada en 2013 es la primera impulsada en la última década y puso al descubierto la que podría ser la primera de almacenamiento, con diversos nichos excavados en la toba, de esta zona arqueológica.




Por lo que se refiere al primero de los ídolos, se trata de un fragmento de figura femenina sentada. Sólo se conserva el vientre abultado, con un ombligo muy marcado, así como la parte inferior con el arranque de las piernas. Lo realmente destacable es el sexo, con unas vulvas muy prominentes y en la que también se señala la vagina de forma clara. El segundo ídolo ha aparecido este mismo martes y en próximos días será objeto de un estudio detallado.








    La pintadera (izquierda), también fragmentada, posee un diseño único, pues se trata de una pieza rectangular en la que el campo presenta cascos esféricos excisos, siendo la primera vez que este motivo es documentado en una pintadera. El apéndice es muy robusto y presenta una perforación.




Con un importe de 30.000 euros y bajo la dirección científica de José Ignacio SáenzJorge Onrubia yCarmen Gloria Rodríguez, los actuales trabajos durarán cuatro meses y corren a cargo de la empresa Arqueocanaria.




Como explicó Larry Álvarez durante una visita reciente a la Cueva, “los sorprendentes hallazgos localizados en la primera fase de la excavación en la estructura 53, de mayor complejidad de lo esperado, propiciaron una reflexión sobre este nuevo tipo de acondicionamiento de espacios de almacenamiento en el yacimiento, y un cambio de estrategia que supuso la ampliación de la zona objeto de excavación. En la campaña anterior no se llegó hasta los niveles de fundación de esta estructura, y es ahora, en esta nueva fase, cuando nos proponemos culminar con este trabajo”.




Como sucedió en la excavación anterior, mientras duren los trabajos, el público puede seguir y contemplar su evolución en el marco de las visitas guiadas programadas por el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada.











En ese sentido, la nueva campaña se convierte en un instrumento de primer orden para enriquecer el itinerario que el público habitualmente por el yacimiento, ya que cualquier persona puede nuevamente contemplar en tiempo real cómo evolucionan los trabajos arqueológicos o cómo se van descubriendo los objetos en cada una de las zonas objeto de la excavación.




Para ello, dentro del programa de difusión denominado ‘Patrimonio Abierto’ se volverán a llevar a cabo visitas para el público general, mientras que también desde el museo, en el ámbito docente y de programas públicos, se ha diseñado un itinerario específico titulado “Cueva pintada: de la excavación a la vitrina”.




Piezas prehispánicas y coloniales. En la campaña de excavación del pasado año se descubrieron diversos materiales y piezas de distinta naturaleza, destacando elementos prehispánicos (cerámicas, fragmentos de pintadera, útiles de piedra y hueso, restos óseos…) y coloniales (monedas portuguesas, cerámicas vidriadas, piezas de hierro y bronce…), aunque la joya de la campaña fue una cerámica completa de origen portugués probablemente fechable en el siglo XVI.




El objeto de esta primera fase, en la que se aplicaron los más modernos sistemas de registro y las más novedosas técnicas de análisis, fue, por un lado, resolver varios problemas histórico-arqueológicos pendientes (cronología y secuencia de uso y abandono de distintas estructuras, determinación de áreas funcionales…) y, por otro, mejorar la comprensión del visitante sobre este recinto.




Aquella primera campaña ya supuso, además, potenciar el yacimiento como un recurso didáctico privilegiado para los visitantes que pudieron acercarse al proceso de construcción del conocimiento arqueológico, como sucede también en esta segunda fase.




Hay que recordar que, con estas nuevas actuaciones, el Plan de Investigación del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada prosigue con una de sus principales líneas de actuación: las excavaciones arqueológicas, interrumpidas tras el período de construcción y apertura del centro museístico. Desde 1987, se habían desarrollado en Cueva Pintada 14 campañas de excavación, la última, en el año 2002.

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Re: Cultura del Pueblo Guanche

Mensaje por Neloky el Miér 21 Ene 2015, 15:19

MANUSCRITO DE BOCCACIO, UNA CRÓNICA ANTERIOR A LA CONQUISTA

- En busca de las islas -
"El año de la Encarnación 1341, cartas llegadas a Florencia y escritas por ciertos mercaderes florentinos establecidos en Sevilla, ciudad de la España ulterior, fechadas en 17 de las Calendas de diciembre de dicho año, contiene los siguiente: el 1 de julio de este año, dos buques cargados por el rey de Portugal de todas las provisiones necesarias y con ellos un pequeño navío, equipado por florentinos, genoveses, españoles de Castilla y otros españoles, han dado la vela de la ciudad de Lisboa dirigiéndose a alta mar y llevando consigo caballos, armas y diferentes máquinas de guerra para tomar las villas y castillos, en busca de estas islas que comúnmente se dice haberse vuelto a encontrar".

- Cargamento obtenido -
"Favorecidos por un buen viento abordaron a ellas después de cinco días; y en fin, en el mes de noviembre han regresado a sus casas con el cargamento siguiente: primeramente cuatro hombres habitantes de estas islas y una gran cantidad de pieles de machos cabríos y de cabra, de sebo, de aceite de pescado y de despojos de focas, de madera encarnada que tiñe casi como el verzino, sin embargo de que los inteligentes en esta materia dicen que no lo es, además de cortezas de árboles para teñir igualmente de encarnado; y por último, tierra encarnada y otras cosas semejantes".

- Lanzarote y Fuerteventura -
"Habiéndose tomado declaración a Nicolosso da Recco, genovés piloto de la expedición, dijo que desde este archipiélago a la ciudad de Sevilla había casi novecientas millas; pero que contándose desde el punto que en la actualidad lleva por nombre Cabo de San Vicente, estas islas se hallan mucho menos separadas del continente y la primera que han descubierto tenía ciento cuarenta millas de circunferencia; que toda ella era una masa de piedra, inculta, pero abundante de cabras y otros animales y llena de hombres y mujeres desnudos, que se parecían a los salvajes por sus modales y costumbres. Añade que tanto él como sus compañeros hicieron en esta isla la mayor parte de su cargamento en pieles y sebo, pero que no se atrevieron a internarse muy adentro en el país".

- Gran Canaria -
"Habiendo pasado en seguida a otra isla mayor que la primera, percibieron una multitud de habitantes que se adelantaron por la playa a encontrarlos, los hombres y las mujeres se hallaban igualmente casi todos desnudos; algunos de entre ellos parecían mandar a los otros y estaban vestidos de pieles de cabra, pintadas de color azafrán y de encarnado, y en cuanto alcanzaba la vista eran pieles muy finas, suaves y cosidas artificiosamente con hilos de tripas. A juzgar por sus acciones, aparentaban tener un príncipe a quien manifestaban tener mucho respeto y obediencia. Todos estos insulares hacían entender por señas que deseaban comerciar con la tripulación de los buques y entrar en relación con ella; pero cuando los botes se acercaron a la playa, los marineros nada entendieron de su lenguaje y no se atrevieron a saltar en tierra. Sin embargo, su idioma es muy dulce y la pronunciación viva y precipitada como el italiano. Cuando los insulares percibieron que la gente del equipaje no quería desembarcar, algunos intentaron nadando llegar hasta ellos; de los cuales retuvieron cuatro a bordo, que son los que han traído".

- Casas, higos, trigo,... -
"Costeando la isla para dar la vuelta a ella, la encontraron mucho mejor cultivada por la parte del norte, que por el mediodía. Vieron gran número de casas pequeñas; de higueras y otros árboles; palmas sin fruto, jardines con coles y legumbres. Entonces se decidieron a saltar en tierra y veinticinco marineros desembarcaron armados, examinaron las casas y hallaron en una de ellas cerca de treinta hombres desnudos enteramente, que se espantaron al aspecto de sus armas, huyendo en seguida. La gente del equipaje penetró entonces en el interior y reconoció que estos edificios estaban construidos con piedras cuadradas con mucho arte y cubiertos de grandes y hermosas piezas de madera. Mas como encontrasen varias casas cerradas y que deseaban ver por dentro, empezaron a romper las puertas con piedras, lo que irritó a los fugitivos, cuyos gritos retumbaron en todos los alrededores. Rotas en fin las puertas entraron en la mayor parte de estas habitaciones y nada más encontraron sino excelentes higos secos conservados en cestas de palma, tales como vemos los de Cesene, y además trigo mucho más hermoso que el nuestro, si juzgamos por el tamaño y grueso de sus granos, que era muy blanco. Vieron igualmente cebada y otros cereales que debían servir probablemente para la manutención de los naturales. Las casas eran todas muy hermosas, cubiertas de excelentes maderas y de una limpieza interior, tal que se hubiera dicho que habían sido blanqueadas con yeso. Encontraron también una capilla o templo en el cual no había pintura alguna, ni ningún otro ornamento sino una estatua de piedra, que representaba a un hombre con una bola en la mano: este ídolo se hallaba desnudo y traía una especie de delantal de hojas de palma, que le cubría las partes obcenas, cuya estatua sustrajeron y condujeron a Lisboa. La isla les pareció muy poblada y bien cultivada; produce grano, trigo, frutas y principalmente higos; el grano y el trigo lo comen como los pájaros o bien hacen de él harina, con lo que se alimentan sin amasarlo y beben agua".

- El Hierro y La Gomera -
"Partiendo de esta isla vieron varias a cinco, diez, veinte y cuarenta millas de distancia y se dirigieron a una tercera, en la que nada otra cosa encontraron sino hermosos árboles en gran número, que se levantaban derechos hacia el cielo. De ésta pasaron a otra que encontraron abundante en arroyos y excelentes aguas; había igualmente muchos bosques y palomas salvajes, que comieron después de haberlas matado a bastonazos y pedradas; estas palomas eran mayores que las nuestras, pero tenían el mismo gusto o quizás mejor. Vieron también muchos halcones y otras aves de rapiña, no habiéndose atrevido a internarse en el país por parecerles enteramente desierto".

- La Palma, islas e islotes -
"En seguida descubrieron otra isla delante de ellos, cuyas pedregosas montañas eran de una inmensa elevación y casi siempre cubiertas de nubes. Las lluvias allí son continuas, aunque la parte que pudieron descubrir en tiempo claro les pareció muy agradable y la juzgaron habitada. Vieron después varias otras islas, algunas habitadas y otras desiertas hasta el número de trece y cuanto más se adelantaban más veían. El mar que las separa es mucho más tranquilo que en nuestras costas; hay buen fondo para anclar y, a pesar de tener pocos puertos, están todos bien provistos de agua. De las trece a que abordaron, cinco se hallaban habitadas; pero no tan pobladas las unas como las otras. Además dicen, que el lenguaje de los habitantes difiere de tal modo que juntos no se entienden, que no tienen ninguna clase de embarcación para comunicarse de una isla a otra, a menos que las atraviesen a nado. Una de las que descubrieron les ofreció algo maravilloso que les impidió desembarcar".

- Tenerife -
"En esta isla dicen existe una montaña que, según se estima, se eleva a la altura de treinta mil pasos o más y que puede verse de muy lejos; una cosa blanca aparecía en su cima y como toda la montaña era pedregosa esta blancura se presentaba bajo la forma de una fortaleza; sin embargo, no es otra cosa sino un roque muy agudo, cuya cima termina en un mástil del tamaño de un buque, una entena con una gran vela latina: esta vela hinchada por el viento, afecta la forma de un escudo vuelto hacia arriba y toma mucho ensanche; luego, poco a poco se recoge a la par que el mástil, como en las galeras; en seguida vuelve a elevarse para batirse y volverse a levantar. Dieron vuelta a la isla y por todos lados vieron renovarse el mismo prodigio; entonces, creyendo que esto era efecto de algún encantamiento, no se atrevieron a saltar en tierra".



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Re: Cultura del Pueblo Guanche

Mensaje por Neloky el Jue 22 Ene 2015, 18:55


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Re: Cultura del Pueblo Guanche

Mensaje por Neloky el Mar 15 Mar 2016, 15:14

SONIDO DE UN BUCIO

Es el bucio la concha de algunas de las especies de moluscos gasterópodos que viven en los mares de las islas, siendo el más frecuente el Triton nodiferum; a los que seccionando el vértice de la espira para formar la boquilla, en manos hábiles resulta un instrumento potente y robusto. La lengua es el órgano principal que interviene en la articulación de los sonidos.
Es tradicional que ciertos días y noches el mencey de Taoro daba órdenes a su hermano Tinguaro, achimencey de Acentejo, transmitidas por bucios desde la ladera de Tigaiga a la Chychymany o Florida, a través del valle; así como el mencey Ichasagua desde su morada de Hengua, en la Fortaleza de Ahiyo, a los tagoros de Moreque, de Imoque y otros más lejanos. Posible es la exageración en estas tradiciones, pero quizás no las pongan en duda los que han tenido ocasión de oír bucios a grandísimas distancias.
El bucio entre los guanches era algo así como la corneta de órdenes en las batallas. Cuéntase que en la de Acentejo, no se movió en la extensa línea un sólo hombre hasta que se oyó el bucio de Tinguaro mandando a cargar a los tabores.

Historia del Pueblo Guanche, Juan Bethencourt Alfonso




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